Cuándo la amistad es algo mas


Hace mucho, mucho tiempo, yo era persona. Era una persona con ganas de vivir, una persona llena de luz, alguien que no dormía porque pasaba las horas del día creando, soñando.
Aquella persona se rompió en pedazos que quedaron tan alejados los unos de los otros que me está costando mucho reconstruir lo que un día fui.

Llevo unos meses en proceso de recuperar mi persona, de volver a ser la que un día fui y este pedazo recuperado me hace sentir que estoy cada vez mas cerca de recuperarme a mi misma, aun que haya cosas que se pierdan por el camino y no vuelvan jamás, mi fuego interno vuelve a arder con una llama grande.
He recuperado uno de los trozos mas importantes, he recuperado ese pedazo que le da valor a la amistad, a esa extraña amistad que surge y que se siente mucho mas que amistad, esa amistad que parece que llena un vacío importante, esa clase de amistad tan fuerte que se siente como familia no genética. 

Aun que la distancia lo complique un poco, siento un amor intenso por esa amistad, como si fuera algo que estaba destinado a ser así, caminos que se cruzan por alguna razón.

Es algo que me completa, es algo que necesitaba volver a sentir para estar cerca de quien me gustaría volver a ser.



                      

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